"Israel no necesita la paz y mientras ésta no sea rentable no la buscará". La frase es del periodista Ramón Lobo, está sacada de su blog. Naomi Klein, en 'La Doctrina del Shock' viene a decir lo mismo: Israel, gracias a sus aliados occidentales, ha creado un negocio a partir de la Guerra. La guerra le viene bien a las compañías que se instalan en el terreno palestino ocupado y montan, por ejemplo, invernaderos; pero también a las numerosas empresas de seguridad y de industria militar israelíes. La guerra es una oportunidad de negocio.
Normalmente la paz suele traer la prosperidad económica, pero el Estado de Israel se las ha ingeniado para que se invierta la norma general. Son los estadounidenses y los europeos, los aliados de Israel, los que deberían encarecer el precio de la guerra para forzarles al compromiso.
En su blog, Lobo también habla de la reducción del Otro a mera estadística, que es lo que hacen todos los bandos cuando hay una guerra, lo que hacía Stalin cuando (apócrifamente) decía "la muerte de un hombre es una desgracia, la muerte de millones, estadistica" y es lo que hace el Embajador israelí en España, Raphael Shultz, cuando, preguntado por el asesinato a sangre fría de activistas desarmados en misión humanitaria, una violación flagrante de la legalidad internacional, responde (según cita El Mundo) con lo siguiente: "A bordo iban 600 personas y murieron 10, no hubo desproporción".
Es una barbaridad decir una frase así... y el caso es que ningún otro medio de comunicación parece haberse hecho eco de la misma, lo cual me hace pensar en la conocida imaginación creativa de los jefes del diario El Mundo. Desde luego, si lo dijo así tal cual, sería como para contestarle: "Hombre, Nicolas, eso lo dices porque tú no estás muerto".
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miércoles, 2 de junio de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
El ministro (y el transeúnte)
Con los otros relatos he dejado muy claro que eran ficción con algunos hechos reales en el contexto. Pues este no. Este son hechos reales de principio a fin.
El ministro vio algo por la ventanilla del coche oficial que le resultó levemente incómodo y que le inquietó por un instante. No pudo precisar de qué se trataba exactamente hasta unos segundos más tarde.
Lo que le había desasosegado por un momento era una mancha.
Una mancha, una simple mancha, vista a través de la ventanilla de su coche oficial con chófer, un Volkswagen Phaeton cuyo precio ascendía a 80.000 euros y que recorría las calles del centro de Madrid a toda velocidad, abriéndose paso por entre la brecha que horadaban las sirenas de los coches de policía en el pesado tráfico de la Gran Vía y en la vida cotidiana de los transeúntes de las ocho de la tarde.
Esa mancha, deformada por efecto de la velocidad era, precisamente, un transeúnte.
Un transeúnte: uno más entre esos hombres y mujeres casi invisibles, que casi no existen, y que habitualmente se ven, como manchas deformadas por el efecto de la velocidad, a través de la ventanilla del coche oficial del ministro en sus frecuentes desplazamientos.
Este transeúnte en concreto se llamaba López y estaba enseñando el dedo corazón en un ostensible gesto de desprecio. Era aquello lo que había causado la fugaz intranquilidad del ministro.
El ministro se dirigía a alguno de los actos programados dentro de la cumbre UE-América Latina que tenía lugar en Madrid esos días. Su coche oficial era uno más entre los cientos de carísimos coches oficiales de alta gama, con chófer, cristales tintados y escolta policial, que estaban atravesando a esas horas las calles del centro de Madrid; quemando un montón de gasolina, dejando sordos a vecinos y turistas, interrumpiendo el tráfico, interrumpiendo conversaciones telefónicas con sus dispositivos inhibidores de frecuencias y obligando a ciclistas y conductores de ciclomotores a hacer maniobras de emergencia para evitar ser arrollados.
López acababa de salir hacía un rato de la oficina donde desempeñaba su trabajo temporal mileurista que se le acababa en dos meses (y después, ¿qué?) y había decidido dar un paseo por el centro para relajarse tras su estresante jornada y dejar de preocuparse por cosas como "y después, ¿qué?".
El ministro acababa de salir hacía un rato por la tele justificando las medidas de austeridad recién aprobadas por el Gobierno. Medidas que suponían que López y otros cuantos millones de transeúntes mileuristas como López pagarían más dinero en impuestos indirectos y recibirían menos dinero en protección social y servicios públicos para que, de esa forma, las grandes fortunas pudieran ganar todavía más dinero del que tenían y no se largaran con sus millones a otra parte. El ministro sabía perfectamente que eso era un chantaje mayúsculo, pero en ese preciso momento estaba intentando relajarse y dejar de pensar en ello fumándose un Cohiba, regalo, precisamente, de una de esas grandes fortunas aludidas.
Era altamente improbable que la vida de López volviera a interferir con la vida del ministro otra vez. Por más que la vida del ministro sí que hubiera tenido ya una serie de consecuencias notables sobre la de López.
Por lo general, al ministro, la gente como López, los transeúntes, esas manchas casi inexistentes e inapreciables que veía a través del cristal de la ventanilla de su vehículo oficial de 80.000 euros cuando iba de un lado a otro escoltado por la policía, le afectaban sólo una vez cada cuatro años.
Era altamente improbable que López volviera a votar al partido del ministro alguna vez.
El ministro (y el transeúnte)
Sergio López, 2010
Sergio López, 2010
El ministro vio algo por la ventanilla del coche oficial que le resultó levemente incómodo y que le inquietó por un instante. No pudo precisar de qué se trataba exactamente hasta unos segundos más tarde.
Lo que le había desasosegado por un momento era una mancha.
Una mancha, una simple mancha, vista a través de la ventanilla de su coche oficial con chófer, un Volkswagen Phaeton cuyo precio ascendía a 80.000 euros y que recorría las calles del centro de Madrid a toda velocidad, abriéndose paso por entre la brecha que horadaban las sirenas de los coches de policía en el pesado tráfico de la Gran Vía y en la vida cotidiana de los transeúntes de las ocho de la tarde.
Esa mancha, deformada por efecto de la velocidad era, precisamente, un transeúnte.
Un transeúnte: uno más entre esos hombres y mujeres casi invisibles, que casi no existen, y que habitualmente se ven, como manchas deformadas por el efecto de la velocidad, a través de la ventanilla del coche oficial del ministro en sus frecuentes desplazamientos.
Este transeúnte en concreto se llamaba López y estaba enseñando el dedo corazón en un ostensible gesto de desprecio. Era aquello lo que había causado la fugaz intranquilidad del ministro.
El ministro se dirigía a alguno de los actos programados dentro de la cumbre UE-América Latina que tenía lugar en Madrid esos días. Su coche oficial era uno más entre los cientos de carísimos coches oficiales de alta gama, con chófer, cristales tintados y escolta policial, que estaban atravesando a esas horas las calles del centro de Madrid; quemando un montón de gasolina, dejando sordos a vecinos y turistas, interrumpiendo el tráfico, interrumpiendo conversaciones telefónicas con sus dispositivos inhibidores de frecuencias y obligando a ciclistas y conductores de ciclomotores a hacer maniobras de emergencia para evitar ser arrollados.
López acababa de salir hacía un rato de la oficina donde desempeñaba su trabajo temporal mileurista que se le acababa en dos meses (y después, ¿qué?) y había decidido dar un paseo por el centro para relajarse tras su estresante jornada y dejar de preocuparse por cosas como "y después, ¿qué?".
El ministro acababa de salir hacía un rato por la tele justificando las medidas de austeridad recién aprobadas por el Gobierno. Medidas que suponían que López y otros cuantos millones de transeúntes mileuristas como López pagarían más dinero en impuestos indirectos y recibirían menos dinero en protección social y servicios públicos para que, de esa forma, las grandes fortunas pudieran ganar todavía más dinero del que tenían y no se largaran con sus millones a otra parte. El ministro sabía perfectamente que eso era un chantaje mayúsculo, pero en ese preciso momento estaba intentando relajarse y dejar de pensar en ello fumándose un Cohiba, regalo, precisamente, de una de esas grandes fortunas aludidas.
Era altamente improbable que la vida de López volviera a interferir con la vida del ministro otra vez. Por más que la vida del ministro sí que hubiera tenido ya una serie de consecuencias notables sobre la de López.
Por lo general, al ministro, la gente como López, los transeúntes, esas manchas casi inexistentes e inapreciables que veía a través del cristal de la ventanilla de su vehículo oficial de 80.000 euros cuando iba de un lado a otro escoltado por la policía, le afectaban sólo una vez cada cuatro años.
Era altamente improbable que López volviera a votar al partido del ministro alguna vez.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Fotos poco afortunadas
El pasado fin de semana, la imagen de Francisco Camps, presidente de la Comunitat Valenciana conduciendo un Ferrari en el que también estaban montados Rita Barberá, Fernando Alonso y el director de la Scuderia Ferrari. Parece el chiste ese de ¿quien conduce?, pero no, no era la policía. Era Paco Camps.
La foto desató una gran polémica, porque, para empezar, mientras se la hacía Camps, el resto de líderes regionales del PP excepto Esperanza Aguirre estaban en una cosa bastante más seria, un congreso del partido... y luego, porque, bueno, resultaba divertida al mismo tiempo que de una obscena desfachatez, teniendo en cuenta la afición de los líderes del PP valenciano por los coches deportivos y los dolores de cabeza que ésta les ha traído.
Un par de semanas antes, el servicio de prensa de la Comunidad de Madrid, hizo circular entre los periodistas otra foto que también tenía un pequeño detalle desafortunado y divertido a partes iguales.
La imagen es de la presentación en Italia de una muestra de cine producido en Madrid y en ella, de izquierda a derecha, tenemos al gran Álex de la Iglesia, cineasta y director de la academia de cine, a la no menos genial Carmen Maura y a Ignacio González, vicepresidente del gobierno autonómico de Madrid, gobierno para el que no tengo adjetivos que no rebasen la línea entre libertad de expresión y el delito de injurias.
La foto desató una gran polémica, porque, para empezar, mientras se la hacía Camps, el resto de líderes regionales del PP excepto Esperanza Aguirre estaban en una cosa bastante más seria, un congreso del partido... y luego, porque, bueno, resultaba divertida al mismo tiempo que de una obscena desfachatez, teniendo en cuenta la afición de los líderes del PP valenciano por los coches deportivos y los dolores de cabeza que ésta les ha traído.
Un par de semanas antes, el servicio de prensa de la Comunidad de Madrid, hizo circular entre los periodistas otra foto que también tenía un pequeño detalle desafortunado y divertido a partes iguales.
La imagen es de la presentación en Italia de una muestra de cine producido en Madrid y en ella, de izquierda a derecha, tenemos al gran Álex de la Iglesia, cineasta y director de la academia de cine, a la no menos genial Carmen Maura y a Ignacio González, vicepresidente del gobierno autonómico de Madrid, gobierno para el que no tengo adjetivos que no rebasen la línea entre libertad de expresión y el delito de injurias.
jueves, 29 de octubre de 2009
Ley de Extranjería
Los periódicos, las radios y los telediarios están que dan gusto verlos y oirlos estos días con tantas historias apasionantes: el cabreo de Cobo/Gallardón y la sed de sangrienta venganza que tiene Esperanza Aguirre para acompañar a su hambre de poder, la guerra de Caja Madrid, las aguas podridas del "Oasis catalán", el chaletito de Díaz Ferrán, el nacionalcatolicismo cavernícola escandalizado porque el católico y europeo PNV vaya a votar a favor de la Ley de plazos del aborto... y, a nivel internacional, personajes venidos de hace cinco siglos para asediar a Occidente: talibanes y piratas (de los de verdad, no informáticos).
Entre toda esta actualidad trepidante, a todos los medios y a su público casi se les ha olvidado que hoy se vota en el congreso la reforma de la Ley de Extranjería. Una reforma que aumenta el tiempo de internamiento en esos pequeños Guantánamos que los CIEs (son tan legales como Guantánamo) y que dificulta la reagrupación familiar.
Os pego el comunicado al respecto de SOS Racismo.
Entre toda esta actualidad trepidante, a todos los medios y a su público casi se les ha olvidado que hoy se vota en el congreso la reforma de la Ley de Extranjería. Una reforma que aumenta el tiempo de internamiento en esos pequeños Guantánamos que los CIEs (son tan legales como Guantánamo) y que dificulta la reagrupación familiar.
Os pego el comunicado al respecto de SOS Racismo.
Ante la aprobación hoy en el Congreso del proyecto de Ley de Extranjería, la Federación de Asociaciones de SOS Racismo del Estado español denuncia una vez más el aumento y extensión del racismo institucional que comporta esta nueva reforma así como la persistencia política por mantener un modelo de política de extranjería discriminatoria, injusta e ineficaz.
SOS Racismo denuncia y recuerda:
Que toda ley de extranjería es discriminatoria por esencia puesto que crea categorías de ciudadanos entre personas que comparten una misma sociedad en función de su origen y nacionalidad. La reforma actual no sólo persiste en mantener aquellos recortes ya establecidos en materia de derechos sino que agrava y endurece la normativa a pesar de los intentos demagógicos por parte del Gobierno y quienes le apoyan de “venderla” a la opinión pública como una ley progresista y garantista.
Que es cierto que incorpora o restablece algunos derechos, pero ante este hecho hay que recordar que se trataba de una obligación tras la sentencia del Constitucional y, por otro lado, que el reconocimiento de derechos a las personas inmigradas no son una gracia gubernamental sino una conquista por parte del colectivo y una cuestión de justicia social. Los derechos son inherentes a la condición de ser persona y cualquier otra argumentación supone un atentado contra la dignidad humana.
La necesidad de reivindicar una política migratoria que contemple la inmigración como un hecho configurado por personas y no por cifras o mano de obra.
La concepción de la inmigración como mera mano de obra se ha intensificado debido a la derechización del discurso en materia migratoria por parte de gran parte de la clase política (no sólo a nivel estatal sino también europeo) y un contexto de crisis económica que ha alimentado los discursos utilitaristas y de prioridad nacional. Así, se deslegitiman otros motivos para migrar, como el deseo de las personas de cambiar y mejorar sus vidas. Cabe recordar en este punto que, al mismo tiempo que se endurece la Ley de Extranjería, se ha hecho otro tanto con la Ley de Asilo, a través de una reforma que reduce más si cabe las posibilidades de acceder al estatus de persona refugiada.
Legislar de forma diferenciada todas las parcelas de la vida de las personas inmigrantes limita su integración y acceso a la ciudadanía, y además mina la cohesión social.
Por todo lo anterior, desde SOS Racismo denunciamos toda ley de extranjería y aquellos puntos que se agravan o consolidan en la nueva reforma que se pueden resumir en recorte y vulneración de derechos, creación de nuevas categorías de inmigrantes y aumento del régimen sancionador. Algunos ejemplos: La exigencia de que el reagrupante deba ser titular de una residencia de larga duración, para los ascendientes reagrupados y que además deban tener más de 65 años, supone una quiebra del derecho fundamental a la vida en familia y la unidad familiar.
Ampliar el tiempo de internamiento de 40 a 60 días es una clara vulneración de los derechos humanos. Las medidas incorporadas, como son la presencia del juzgado de instrucción durante todo el proceso o la visita de las ONG en los centros de internamiento no pueden resolver ni legitimar una situación, la privación de libertad de personas inocentes, contraria de por sí a los valores de un estado de derecho y democrático.
La creación de la figura de residente de larga duración, así como la incorporación de la figura de extranjero con tarjeta azul implica la categorización de la inmigración agravando la desigualdad de derechos existente anteriormente entre extranjeros y nacionales y entre inmigrantes en situación regular e irregular.
El Proyecto incrementa las sanciones y sus cuantías en materia infracciones, tanto para los/las inmigrantes como para quien les apoye, (hasta el punto de sancionar con multa de 500 a 10.000 euros a quién empadrone a alguien que no esté domiciliado en su vivienda o a quien realice una carta de invitación y posteriormente mantenga a su cargo a la persona una vez caduque su visado) Además se mantiene la sanción de expulsión por la mera estancia irregular o el mero hecho de trabajar sin permiso de trabajo, pese a que numerosa y variada jurisprudencia ha establecido que la sanción de expulsión por la mera estancia irregular se considera desproporcionada y contraria a derecho. En definitiva se amplía el Estado de control policial extendiéndose no sólo a las personas inmigrantes sino al resto de la sociedad en un intento de estigmatizar y aislar a los y las inmigrantes, sobre todo a aquellas personas que siendo víctimas de una política de extranjería que les aboca a la irregularidad pasan a ser criminalizadas.
Incluso avances como los que se introducen en materia de violencia de género presentan carencias, porque con este proyecto sigue habiendo víctimas de primera y de segunda categoría puesto que dejar la posibilidad de reabrir el expediente de expulsión en caso de que la sentencia no dé la razón a la víctima actuará como un ingrediente más para alimentar el miedo a denunciar de muchas mujeres inmigradas que sufren malos tratos.
El texto propuesto por el Gobierno así como la mayoría de enmiendas admitidas de CIU y Coalición Canaria dan como resultado un paso adelante en la pérdida de valores y principios que toda sociedad democrática debe defender. Nos encontramos de nuevo con una oportunidad perdida por un gobierno autoproclamado progresista y por los mismos partidos que ya en ocasiones anteriores han sido cómplices de esta situación.
Finalmente, lo grave de esta reforma no es sólo su contenido, sino el efecto que va a surtir en la opinión pública. En un momento de crisis económica, cuando afloran miedos e inseguridades colectivas, el Gobierno apuesta por canalizar este descontento a través de políticas y discursos (como el “los españoles primero” o que sólo será bienvenida la mano de obra extranjera cualificada) que reafirman los prejuicios xenófobos. El Ejecutivo central utiliza una vez más la inmigración como chivo expiatorio para desviar la atención y disimular así su falta de soluciones reales a la coyuntura económica. Sólo eso explica la urgencia con la que se tramita esta penosa ley.
jueves, 24 de septiembre de 2009
EAJ-PNV'k ez du maite... erderaren ortografia
El grupo del PNV en la cámara vasca ha instado al gobierno de Patxi López a aprovar ayudas para los municipios afectados por las últimas hinundaciones. La propuesta ha sido rechazada, pero parece ser que la ortografía no ha tenido que ver nada con ello. El texto incluye además una referencia a un tal entormo, que debe ser un accidente geográfico que cae cerca de Vitoria-Gasteiz. La verdad es que es notable meter tres patinadas de este calibre en sólo seis líneas de proposición no de ley.Eso sí, seguro que la o el que la redactó tiene el EGA.
lunes, 27 de julio de 2009
Peces gordos en estanque pequeño
En euskera "muchísimos" o "un montón" se dice hamaikabat. Es uan expresión coloquial que literalmente significa "once y uno". Hamaikabat (H1!) es la denominación del partido político escindido de Eusko Alkartasuna (EA) que, en principio, se llamaba Alkarbide.
Los dos partidos políticos que en las pasadas elecciones vascas se quedaron en un solo diputado autonómico, EA (socialdemócratas abertzales) y Esker Batua (EB, filial de IU, poscomunistas) se han escindido, asimismo, en dos partidos cada uno. El sector crítico de EB se largó y formaron Alternatiba Eraikitzen (construyendo alternativa).
Aralar, partido socialista y abertzale que se escindió de Batasuna por la negativa de esta última formación a condenar la violencia de ETA cosechó un excelente resultado en las pasadas elecciones dada su corta trayectoria: cuatro diputados. También se ha escindido. La semana pasada el sector crítico, Irauli, dijo que se largaba y formaba otro partido.
Seguro que alguien se está acordando ahora de La vida de Brian y del Frente Popular de Liberación de Judea.
La primera conclusión que se me ocurre es que la fuerza centrífuga que desata la escisión es inversamente proporcional a lo gordo que es el partido: los desertores de Aralar son la cuarta parte de los de EA y EB. Y en los partidos grandes --PNV, PSE, PP-- no tienen mucha pinta de que vayan a dividirse.
También tengo una hipótesis sobre la gran capacidad que tiene la izquierda y en particular la izquierda vasca de conseguir encontrar caminos todavía más estrechos en política. Realmente es una idea bastante vieja y no es mía, es la misma idea que se explica tan bien en la película Big Fish de que más vale ser un pez gordo en un estanque pequeño.
Dicho de otra forma: más gordo es el pez cuanto más pequeño es el estanque. Uno de los factores por los cuales la gente se mete en política es el poder --algunos lo hacen por el dinero, concedido--, pero yo quiero hablar del poder y de cómo influye en que los que se sienten relegados de la toma de decisiones se larguen. Ponerse de acuerdo con otros es un rollo y no sirve para nada más que para que se diluya tu esencia entre la multitud: mejor irte y montar otro cotarro donde los que mandéis seáis tú y tus cuatro amigos.
Y por qué digo "la izquierda vasca en particular".
Porque la sociedad vasca en general es un ejemplo de como es mejor vivir en un estanque pequeño que en uno grande en términos de poder individual. Euskadi tiene 2,1 millones de habitantes, un tercio de la población de Madrid. Y tiene cuatro veces más instituciones de gobierno -Gobierno autonómico y tres diputaciones-, como el triple de medios de comunicación de ámbito local, públicos y privados, y, desde luego, muchos más partidos políticos.
3x4=12. Calculo que es como 12 veces más fácil en Euskadi que en Madrid conocer a alguien metido en la política, los medios de comunicación o el alto funcionariado. O ser tú mismo ese alguien. Si hasta yo, que no pinto absolutamente nada aquí, he salido en una tertulia de la tele.*
¿De qué nos sirve a los madrileños ser 6,27 millones? De mucho en términos electorales -ya que masivamente votamos a determinados imbéciles-, pero de nada, en términos de sentirte individualmente una parte importante de la sociedad. Un político nacionalista, no recuerdo quien, decía que ser vasco es una responsabilidad. Y es verdad: son pocos --aquí mas de once son multitud-- y tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad individual para mantener las características de su sociedad. (O para hacer que esa sociedad se parezca a lo que tú crees que debe ser la sociedad). Hay mucha más militancia, grupos de presión, asociacionismo vecinal... aquí que en Madrid.
Y todo ese esfuerzo es gratificante. Sentirte influyente es gratificante. Y sentirte poderoso, si tienes especial inclinación hacia el poder, debe de ser ya la hostia. Por eso es, creo yo, que la mayoría de los vascos no quiere que les cambien del estanque pequeño a un estanque más grande. (Y mucho menos los que están metidos en política).
_______
* NOTA: La única copia del vídeo de ese programa me la regaló el presentador antes de irse a vivir a Chile y ahora está guardada bajo siete llaves --que me he tragado sucesivamente-- dentro de un cofre enterrado en el fondo de una sima de una isla que no sale en ningún mapa... por lo que nadie lo va a ver nunca. Lo siento.
NOTA 2.: Esta parrafada va dedicada a ese que decía que actualizo menos que el software de un botijo (jaja). Y tengo otra para dentro de poco.
Los dos partidos políticos que en las pasadas elecciones vascas se quedaron en un solo diputado autonómico, EA (socialdemócratas abertzales) y Esker Batua (EB, filial de IU, poscomunistas) se han escindido, asimismo, en dos partidos cada uno. El sector crítico de EB se largó y formaron Alternatiba Eraikitzen (construyendo alternativa).
Aralar, partido socialista y abertzale que se escindió de Batasuna por la negativa de esta última formación a condenar la violencia de ETA cosechó un excelente resultado en las pasadas elecciones dada su corta trayectoria: cuatro diputados. También se ha escindido. La semana pasada el sector crítico, Irauli, dijo que se largaba y formaba otro partido.
Seguro que alguien se está acordando ahora de La vida de Brian y del Frente Popular de Liberación de Judea.
La primera conclusión que se me ocurre es que la fuerza centrífuga que desata la escisión es inversamente proporcional a lo gordo que es el partido: los desertores de Aralar son la cuarta parte de los de EA y EB. Y en los partidos grandes --PNV, PSE, PP-- no tienen mucha pinta de que vayan a dividirse.
También tengo una hipótesis sobre la gran capacidad que tiene la izquierda y en particular la izquierda vasca de conseguir encontrar caminos todavía más estrechos en política. Realmente es una idea bastante vieja y no es mía, es la misma idea que se explica tan bien en la película Big Fish de que más vale ser un pez gordo en un estanque pequeño.
Dicho de otra forma: más gordo es el pez cuanto más pequeño es el estanque. Uno de los factores por los cuales la gente se mete en política es el poder --algunos lo hacen por el dinero, concedido--, pero yo quiero hablar del poder y de cómo influye en que los que se sienten relegados de la toma de decisiones se larguen. Ponerse de acuerdo con otros es un rollo y no sirve para nada más que para que se diluya tu esencia entre la multitud: mejor irte y montar otro cotarro donde los que mandéis seáis tú y tus cuatro amigos.
Y por qué digo "la izquierda vasca en particular".
Porque la sociedad vasca en general es un ejemplo de como es mejor vivir en un estanque pequeño que en uno grande en términos de poder individual. Euskadi tiene 2,1 millones de habitantes, un tercio de la población de Madrid. Y tiene cuatro veces más instituciones de gobierno -Gobierno autonómico y tres diputaciones-, como el triple de medios de comunicación de ámbito local, públicos y privados, y, desde luego, muchos más partidos políticos.
3x4=12. Calculo que es como 12 veces más fácil en Euskadi que en Madrid conocer a alguien metido en la política, los medios de comunicación o el alto funcionariado. O ser tú mismo ese alguien. Si hasta yo, que no pinto absolutamente nada aquí, he salido en una tertulia de la tele.*
¿De qué nos sirve a los madrileños ser 6,27 millones? De mucho en términos electorales -ya que masivamente votamos a determinados imbéciles-, pero de nada, en términos de sentirte individualmente una parte importante de la sociedad. Un político nacionalista, no recuerdo quien, decía que ser vasco es una responsabilidad. Y es verdad: son pocos --aquí mas de once son multitud-- y tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad individual para mantener las características de su sociedad. (O para hacer que esa sociedad se parezca a lo que tú crees que debe ser la sociedad). Hay mucha más militancia, grupos de presión, asociacionismo vecinal... aquí que en Madrid.
Y todo ese esfuerzo es gratificante. Sentirte influyente es gratificante. Y sentirte poderoso, si tienes especial inclinación hacia el poder, debe de ser ya la hostia. Por eso es, creo yo, que la mayoría de los vascos no quiere que les cambien del estanque pequeño a un estanque más grande. (Y mucho menos los que están metidos en política).
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* NOTA: La única copia del vídeo de ese programa me la regaló el presentador antes de irse a vivir a Chile y ahora está guardada bajo siete llaves --que me he tragado sucesivamente-- dentro de un cofre enterrado en el fondo de una sima de una isla que no sale en ningún mapa... por lo que nadie lo va a ver nunca. Lo siento.
NOTA 2.: Esta parrafada va dedicada a ese que decía que actualizo menos que el software de un botijo (jaja). Y tengo otra para dentro de poco.
viernes, 10 de julio de 2009
martes, 31 de marzo de 2009
Mal empezamos...
Arantza Quiroga, cabeza de lista del PP por Guipúzcoa, será presidenta de la cámara vasca en virtud del acuerdo entre PSE y PP para garantizar la investidura de Patxi López.
Quiroga tiene 35 años, y es cercana al Opus Dei. Tiene cuatro hijos y, en unaentrevista entrebestia publicada por El País este fin de semana, decía que ella nunca usaría un preservativo.
Bravo. España regresa a las instituciones vascas y regresa acompañada de sus atributos tradicionales. La derecha española vuelve aquí en el punto en el que lo dejó en 1978. No soy vasco y de lo que pueda pasar dentro de la cabeza de un nacionalista vasco sólo puedo formarme hipótesis (la verdad), pero, vamos… a no ser que se me escape algo, si PSE y PP pretendían ir neutralizando al nacionalismo, no se me ocurre peor comienzo.
Quiroga no habla euskera, pese a que se suponía que eso era una condición necesaria para presidir el Parlamento Vasco (o Eusko Legebiltzarra). Se considera del ala conservadora del PP, muy religiosa, y se ha manifestado en contra del aborto y de algunas políticas de discriminación positiva hacia la mujer. SER Bilbao recuperaba a mediodía un corte de ella de cuando presidía la Comisión de Trabajo y Acción Social en la que venía a decir que a las mujeres hay que valorarlas por sus virtudes y no por cuotas de participación.
Quiroga tiene 35 años, y es cercana al Opus Dei. Tiene cuatro hijos y, en una
Bravo. España regresa a las instituciones vascas y regresa acompañada de sus atributos tradicionales. La derecha española vuelve aquí en el punto en el que lo dejó en 1978. No soy vasco y de lo que pueda pasar dentro de la cabeza de un nacionalista vasco sólo puedo formarme hipótesis (la verdad), pero, vamos… a no ser que se me escape algo, si PSE y PP pretendían ir neutralizando al nacionalismo, no se me ocurre peor comienzo.
Quiroga no habla euskera, pese a que se suponía que eso era una condición necesaria para presidir el Parlamento Vasco (o Eusko Legebiltzarra). Se considera del ala conservadora del PP, muy religiosa, y se ha manifestado en contra del aborto y de algunas políticas de discriminación positiva hacia la mujer. SER Bilbao recuperaba a mediodía un corte de ella de cuando presidía la Comisión de Trabajo y Acción Social en la que venía a decir que a las mujeres hay que valorarlas por sus virtudes y no por cuotas de participación.
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