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martes, 14 de abril de 2009

Viva la República (independiente de Madrid)!

¡Dios mío! Esperanza Aguirre esta desconocida. 1) Alaba el nombramiento de Pepino Blanco -digo Pepiño Blanco- como ministro de Fomento y anticipa “una nueva era” de relaciones entre la Comunidad de Madrid y ese organismo. 2) Propone, como solución a los problemas de marginalidad y seguridad de la Cañada Real, legalizar el barrio y que la Comunidad le dote de las infraestructuras que éste necesita. (Eso es lo que se hizo aquí en Bilbao con barrios como El Peñascal y Masustegui, y ahora no son villa-miserias, sino lugares bastante agradables y seguros).

Aguirre, con tal de llevar la contraria a su partido y seguir en el candelero es capaz de lo que sea. Tengo la teoría de que la Dama de Hierro española está tratando de reinventarse ante la absoluta falta de confianza que despierta en su partido a raíz de los pufos en la gestión del Ejecutivo autonómico y de que se hayan hundido sus posibilidades de suceder a Mariano Rajoy algún día. ¿Qué será lo próximo? ¿Quitar las subvenciones y las concesiones administrativas a los colectivos provida? ¿Poner a Juan Pedro Valentín al frente de TeleMadrid?

... ¿Terminará Esperanza Aguirre sumándose a los que pedimos la TERCERA REPÚBLICA?


FELIZ 14 DE ABRIL A TODOS

(Sobre todo a mi madre, que es su cumple).

sábado, 21 de marzo de 2009

Bilbao insólito: los barrios altos







En Bilbao se da la paradoja de que los Barrios Altos de la ciudad son los más humildes. El ensanche pijo, la Gran Vía, Uribitarte, Indautxu están en llano, en la parte baja de la ciudad. Es una zona bien comunicada y construida según un plan urbanístico. Mientras, los barrios de aluvión que crecieron improvisadamente al calor de la inmigración masiva durante el siglo pasado están ladera arriba, encaramados en cerros.






Están Otxarkoaga o Txurdinaga, con altísimos bloques apiñados, al más puro estilo del desarrollismo franquista. Pero también están los barrios de Masustegi, Monte Carmelo o El Peñascal, que son auténticos pueblos dentro de la ciudad. Con casas bajas, algunas realmente bonitas, construidas sin plan previo y sin permiso de las autoridades. Algo así como lo que debió ser la Cañada Real de Madrid muy al principio, antes de que la cosa se fuera de madre gracias al pasotismo de las autoridades y se convirtiera en la primera Favela de Europa.


Masustegi, por ejemplo, que es lo que se ve arriba no tuvo agua corriente durante años (había varias fuentes, eso sí). Pero ahora las casas disponen de todas las comodidades y a mí no me pareció que se viviera mal. Sólo hay una calle transitable por los vehículos. Eso, que a muchos les parecerá un inconveniente, a mí me parece un aliciente más.

El barrio es un notable ejemplo de arquitectura popular y autoconstrucción. Fue edificado por familias humildes e inmigrantes en los terrenos de un empresario que les dejaba quedarse allí a cambio de un alquiler, pero sin darles ningún título de propiedad.

Esta zona es hoy, para muchos (entre los que me incluyo) uno de los sitios más bonitos y auténticos de la ciudad, pese a que no tenga nada que ver con la imagen que Bilbao quiere mostrar de sí mismo.

Este Bilbao que no sale en las guías turísticas (ni en muchos mapas) lo descubrí por pura casualidad. El miércoles tenía día libre y hacía tan buen día que no se me ocurría otra cosa mejor que subirme al imponente monte que se ve asomar desde detrás de los bloques de enfrente de mi casa: el Pagasarri. Así que me puse a andar toda la calle Gordóniz para adelante, atravesé Rekalde (que es un barrio que merece también un post aparte), proseguí por el camino de Iturrigorri… y de repente, por paisaje y paisanaje, tuve la genuina impresión de que estaba subiendo más al Sacromonte que al Pagasarri. Estaba en el Barrio del Peñascal. Un sitio fantástico con casas blancas con floripondios y coches tuneaos emitiendo música de Camela.

Como tantas veces me suele pasar, me había equivocado de camino, pero el desvío mereció la pena. Luego volví para atrás, a Iturrigorri, que es el nombre de una fuente de agua ferruginosa (iturri gorri es 'fuente roja' en euskera), y de ahí ya cogí el camino para subir a una de las primeras lomas del Pagasarri. Al día siguiente repetí una ruta muy parecida: al monte Cobetas, a través del Barrio de Masustegi y saqué las fotos que podéis ver. Por cierto... Qué maravilla de tiempo. A ver si dura.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Hombres-anuncio

Hoy, dos meses después, el alcalde Ruiz-Gallardón ha anunciado que se raja y que el Ayuntamiento de Madrid no prohibirá los hombres anuncios. Menos mal.

No es la primera vez que el primer edil se tiene que comer con patatas sus planes de amoldar la ciudad a su concepto de belleza -por llamarlo algo-. Gallardophis II ya promulgó hace un par de años el final de los heréticos rótulos de neón de la Gran Vía y su edicto fue ignorado por el pueblo.

Porque, a ver: ¿Quién se ha creído Gallardón para imponer sus gustos estéticos? Es SÓLO el alcalde. Las calles no son suyas. Son de sus ciudadanos. De los ciudadanos de Madrid.

Yo entendería que mucha gente considerase hortera el criterio estético de los madrileños. Pero Gallardón no debería. Gallardón está completamente desautorizado para ello.

Dice que hay que prohibir los hombres anuncio y los letreros luminosos porque le parecen de mal gusto. Prohibe que se vendan artículos de broma en los puestos navideños de la Plaza Mayor porque le parecen de mal gusto. Según él no van con el espíritu de estas fiestas. ¿De dónde se saca eso? Lo más autóctono y peculiar de la navidad en Madrid a ojos del forastero es toda la gente que hay con pelucas o sombreros de chufla. Me hacía ver el otro día mi amigo Maki y tiene razón.

Neón, hombres anuncio y artículos navideños de broma son de mal gusto... Esto te lo dice el tipo que llenó la ciudad de espantosos pantallazos publicitarios. El tipo que ha decido, con motivo de las presentes pascuas, llenar todas las plazas de la ciudad de kioskos que producen estrés visual.

Creo que el alcalde está bastante invalidado para opinar en materia estética. Todo lo que ha construido en la ciudad tiene aspecto de estar a medio terminar: con cables por fuera, indicaciones provisionales, vallas de obra y una pátina de polvo. Marca de la casa.

O a lo mejor soy yo, que no se ver lo vanguardista de las propuestas del alcalde...

... Madrid Río es un escenario postnuclear. Como lo vea Kevin Costner, nos hace una película.

... La calle del Arenal, recientemente peatonalizada, tiene baldosas extraibles para que los turistas puedan llevarse un souvenir de Madrid y sus alcorques están vacíos para que los ciudadanos se impliquen con la protección del medio ambiente: ¡Planta tu propio árbol, madrileño!

... El nuevo Ayuntamiento es una metáfora de la ciudad en permanente cambio y reinvención: más de un año y medio después de su inauguración sigue en obras. Hace unos meses, cuando lo pude ver por dentro, estaba a medio amueblar y unos cutre-folios pegados en las paredes con fixo servían para indicar la ubicación de algunas estancias.

Podría seguir. Todos conocemos los últimos lavados de cara que ha dado el alcalde a la ciudad. Dicen que la cara es el espejo del alma... y el alma de esta ciudad está siempre con cables por fuera, indicaciones provisionales, vallas de obra y una pátina de polvo.