martes, 30 de septiembre de 2008

Y YO CON ESTOS PELOS


¡Wall Street se desmorona!
¡Las bolsas de todo el mundo caen en picado!
¡Los gobiernos se ven obligados a nacionalizar bancos!
¡El sistema se derrumba!

Cielos... Cuando tenía 18 años soñaba con este momento. ¡Caos financiero! ¡Burgueses arruinaos! ¡Oooohhhh! Pero, joder, es que ahora me pilla un poco mayor; con crédito bancario y con casero. No lo puedo disfrutar como lo habría disfrutado entonces. (Entonces habríamos hecho una fiesta para celebrar el advenimiento del nuevo orden mundial con litros de kalimotxo, una densa niebla de hachís en el aire y Eskorbuto sonando a todo trapo. Ooohhh).

Vale, sí. No puedo evitar divertirme un poco, viendo a los neocons sufrir y a los empresarios cambiar de chaqueta y pedir "un paréntesis" en el libre mercado.

Pero al final la sensación de temor es más fuerte que la de gozo.

Al final los platos rotos los pagamos los de siempre... y yo es que no sé si en este momento particular de mi vida estoy preparado para empezar a cultivar/cazar mis propios alimentos y vivir en una covacha.

Me he informado de lo que podría pasar si quebrara CajaMadrid (yo he puesto en una porra que eso pasará en enero). Bueno; podría suceder, perfectamente, que todos mis (pocos) ahorros se esfumasen, pero que otro banco comprase la deuda de Caja Madrid y yo aún tuviera que seguir pagando mi crédito.

Siendo esto así, no extraña que en Nueva York está habiendo manifestaciones espontáneas de gente que, frente a la sede de la bolsa, en Wall St., invitan a brokers, financieros y demás calaña que se asoma a las ventanas a "tirarse ya". Sí. Es en alusión a los especuladores repentinamente empobrecidos que se suicidaron en los días que siguieron al crack del 29. Tal inquina despiertan estas sanguijuelas.

Parece ser, no obstante, que los malintencionados deseos de estos manifestantes no sé cumplirán: sin que sirva de precedente, algunos capitalistas sí son capaces de aprender de los errores: esta vez han elegido, en lugar de la inmolación, unas largas vacaciones a cuenta de las indemnizaciones millonarias que han cobrado como pago por hundir a sus compañías.

¡Sanguijuelas!

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